
HABLAR EN PÚBLICO
Te encuentras en la oficina trabajando como siempre y de repente suena el teléfono. Es tu jefe, un poco alterado y nervioso te dice: “Necesito que haga una presentación sobre el nuevo producto que vamos a lanzar al mercado, y el único capacitado para hacerla es usted”. Cuelgas el teléfono y un mundo de sensaciones comienza a invadirte.
Por una lado aparece el orgullo, “eres el único que está capacitado para representar a la empresa”, te dices. Pero por otro lado aparece un pánico total por son saber cómo hacer esa presentación. Piensas en el gran auditorio del salón de actos de la empresa, en el que caben cientos de personas, te imaginas todos esos ojos pendientes de ti y de lo que haces o dices,…tragas saliva…cuanto más te imaginas la situación, más nervioso te pones. Te entran los calores, empiezas a sudar, a respirar más rápido, sientes un nudo en el estómago… Y piensas: “Y si ahora que estoy en mi mesa tranquilo me encuentro así, el día de la presentación, estaré como un flan!!! No puede ser, no voy a poder hacerlo, me temblará la voz, me voy a poner muy colorado, seguro que me voy a equivocar, mi jefe espera demasiado de mí, no sé si seré capaz…”.
¿Alguna vez te has encontrado en esa situación?