48.
Sexta semana de cuarentena. A lo largo de tantos días he tenido tiempo para experimentar todo tipo de emociones. Pese a que el mundo parece haberse reducido a unas cuantas paredes, hay pensamientos y sensaciones a los que la falta de espacio parece haberles engordado o azuzado. Por ejemplo, la ansiedad o el miedo.
Según avanzaban los días, he ido apreciando cada vez más la idea de poner orden aunque sea un pequeño rincón del piso. Hacer la cama se ha convertido en una metáfora de arreglar un poco el mundo. Colocar almohadas, sábanas y manta en su sitio, y con cierto sentido estético, frente a la incertidumbre de lo que nos rodea.
Tener y subrayar la sensación de que siempre cabe hacer algo. Incluso dar un paso más: cabe la posibilidad de seguir descubriendo. Una noche cené sentada al lado de una ventana distinta.
Distinta a la ventana donde suelo desayunar. Explorar nuevos lugares y vistas hasta en un piso de treinta metros cuadrados.
Según avanzaban los días, he ido apreciando cada vez más la idea de poner orden aunque sea un pequeño rincón del piso. Hacer la cama se ha convertido en una metáfora de arreglar un poco el mundo. Colocar almohadas, sábanas y manta en su sitio, y con cierto sentido estético, frente a la incertidumbre de lo que nos rodea.
Tener y subrayar la sensación de que siempre cabe hacer algo. Incluso dar un paso más: cabe la posibilidad de seguir descubriendo. Una noche cené sentada al lado de una ventana distinta.
Distinta a la ventana donde suelo desayunar. Explorar nuevos lugares y vistas hasta en un piso de treinta metros cuadrados.













.jpg)



