miércoles, 6 de marzo de 2013

La personalidad inestable o ciclotímica




El trastorno de personalidad ciclotímico tiene como característica principal la inestabilidad del estado de ánimo.
Estas personas que lo sufren, pasan con una facilidad extraordinaria, de la alegría y el contento al abatimiento y el desánimo. 
Cuando se utiliza el término ciclotímico, nos estamos refiriendo concretamente a estas oscilaciones que tienen una aparición de carácter cíclico, en el área emocional, es decir, en el espacio donde mostramos nuestros sentimientos y se manifiestan los afectos.

Las personas inestables o ciclotímicas tienen una gran facilidad para pasar de la alegría manifiesta, la actividad incansable, las muestras de cariño, la simpatía, la ilusión y el optimismo, con una expresión alta de su autoestima, a un sentimiento de abatimiento, tristeza y desgracia, desilusión absoluta, irritabildad e hipersensibilidad y expresión de una autoestima baja a través de sentimientos de inutilidad y fracaso.
Esta claro que todos en algún momento sufrimos cambios de humor, aunque en este tipo de personalidad este tipo de cambio es brusco y se vive en espacios de tiempo muy breves -de horas o en torno a un día aproximadamente-. 
Los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana generan grandes cambios internos y, a veces, sin que haya un desencadenante previo que aparentemente justifique este tipo de cambios.
Cuando esto ocurre de forma tan brusca, sin ser esperado, sin entender que haya un estímulo previo que cause estas modificaciones, se genera un desconcierto total en las personas que mantienen relación directa con este tipo de personalidad. Al final, no saben qué tipo de comportamiento es el adecuado con ellos, ya que da la impresión que cualquier pequeño comentario que se haga puede desatar en el otro una crisis enorme.
La persona que convive íntimamente con este tipo de personalidad, lógicamente, sufre mucho.

Este trastorno de la personalidad parece tener un marcado carácter hereditario, predisponiendo a las depresiones bipolares, también llamadas psicosis maníaco-depresivas.
Durante la fase depresiva aparecen síntomas como agotamiento, tristeza, desinterés, falta de ilusión, pesimismo, alteraciones del sueño y del apetito, dificultad de concentración, indecisión, tendencia a evitar las relaciones sociales, incapacidad para desarrollar las actividades habituales y deseos incluso de muerte.
Una vez se desvanece la fase depresiva, se puede pasar a un período de mejora en el que uno se puede encontrar normal o pasar a una fase de euforia.
La personalidad que pasa bruscamente de la depresión a la euforia es justamente a la que nos referimos, aunque hay ocasiones en que se alternan varias fases seguidas de euforia o bien de depresión.

La fase de manía está constituida por síntomas como un estado de ánimo anormalmente elevado, una autoestima y seguridad desproporcionada, apareciendo ideas elevadas sobre las propias capacidades. De repente, estas personas se vuelven excesivamente imaginativas y comunicativas, expresando multitud de ideas. Su comportamiento se torna desinhibido, indiscreto, incluso descarado, afectando también a la esfera sexual.
El nivel de actividad, a cualquier hora del día, es abrumador. Suelen dormir muy pocas horas en esta fase y su rendimiento se ve afectado por la tendencia a querer abarcar muchas actividades, pasando rápidamente de una  a otra, sin terminar de forma eficaz prácticamente ninguna.
Esta etapa es peligrosa por que es donde se comenten los excesos de cualquier tipo pudiendo traerles consecuencias que previamente no han sido tenidas en cuenta y que pueden afectar incluso a su propia salud. Por ejemplo, inversiones o gastos absurdos, relaciones sexuales sin protección o acciones desproporcionadas a la conducta habitual y de las que se arrepienten una vez están fuera de esta fase de euforia.
Las personas inestables son muy enamoradizas y dependen mucho de los demás pero se sienten inapropiadas para mantener sus afectos porque estos se transforman sin causa aparente para ellas. 
Un apersona inestable no será capaz de mantener sus conflictos estancos. Sus dificultades en un área personal pasarán a lo laboral, a las amistades, a la afectividad de forma rápida y continua.

A modo de resumen, indicamos las principales características de la personalidad inestable o ciclotímica:

- Inestabilidad emocional. Típica montaña rusa emotiva.
- Escasa tolerancia a la frustración.
- Inseguros.
- Dependientes de la seguridad de otros.
- Baja constancia en lo que emprenden.
- Susceptibles.
- Bruscos cambios de criterio y pensamiento.
- Grandes y súbitas oscilaciones en la autoestima.
- Comportamiento imprevisible.
- Apariencia externa de felicidad que esconde su dolor.
- Dificultad en establecer lazos emocionales sólidos.
- Comportamientos destructivos sin advertir el peligro.

¿Qué podemos hacer con quien padece este tipo de personalidad?
Como en todo trastorno, lo más importante es que el afectado tome conciencia de su enfermedad, de los problemas de su conducta y cómo le afectan. Esto resulta bastante complicado porque, en la mayoría de los casos, el afectado responsabiliza a los demás de su situación.
Hay que conseguir que de el consentimiento para acudir a un especialista, a un psicólogo o psiquiatra, que le ayude a establecer pautas para su recuperación emocional.

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