miércoles, 29 de abril de 2020

45. Crónicas de un encierro involuntario.


45.

Mi confinamiento ha supuesto dos pruebas para mi. La primera prueba es que, siendo una persona enérgica, activa y extrovertida, se me enfrenta a aplacar esas características de mí.
La segunda es que, viendo el panorama que se avecinaba, mis dos mejores amigos se vinieron a vivir conmigo el primer día de confinamiento.
Lo dicho, dos pruebas: el confinamiento y la convivencia.
Al principio fue una pesadilla, estaba nerviosos y no me llevaba bien con mis amigos con los que convivía.
Estaba susceptible, no entendía nada y me preguntaba cómo iba a soportar esta situación antinatural.

Eso fueron las dos primeras semanas. Luego me adapté. 
Mantuve mis rutinas virtualmente, rutinas que me ayudan a nutrirme como son ejercicio y teatro de improvisación.
Me flipó la manera de adaptar las metodologías los profesionales y cómo se podía mantener mucho de lo que nos unía cuando nos veíamos físicamente. 
Mantener rutinas y la valentía de querer sacar de todo esto algo positivo, me ha movido a algo como un click en la cabeza. 
Estoy leyendo más que antes, hago ejercicio de escritura, no tengo estrés, me río mucho y, sobre todo, mi nivel de autoconocimiento es impresionante. 
Esto me enfrentó a mis demonios y no podía huir, estaba con ellos 24 horas, 7 días a la semana. Y eso me obligó a mover ficha, a meter algunos ángeles entre ellos y sanar heridas, harto tiempo abiertas. 
Y la convivencia, ya no es que solo vaya bien, es que mis amigos me hacen mejor. Me obligan a salir del egocentrismo en el que me había metido y disfrutar la vida desde el compartir y fluir. Con ellos es imposible controlar nada :)
Así que, animo a todos a aprovechar para mirarse y mimarse por dentro, a uno mismo y a los demás. 
Este tiempo en pausa es un regalo para nuestras almas hambrientas de relaciones de calidad (y no tanta cantidad).

Alejandro M.

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